
Al llegar al lugar, me sentí un poco inseguro de como iban a reaccionar ante mi presencia, la presencia de alguien fuera de su grupo. Sin embargo, si bien yo no soy fanático empedernido de los animes y su periferia, si me gustan mucho y he tenido la oportunidad de ver varios desde que tengo 10 años de edad aproximadamente. Me ayude de eso e ingresé a las tiendas donde se reúnen. Realicé preguntas a los dueños de cada tienda sobre personajes rebuscados y que tenían de ellos. Gané seguridad y al mismo tiempo pude observarlos en su entorno común. La técnica de observación que yo apliqué fue la de observación encubierta, ya que muchos de ellos se veían cohibidos por el hecho de que la mayoría de los que frecuentan el lugar se conocen y visten de manera particular, en cambio yo, un miembro de fuera, no contaba con eso y, por lo tanto, soy visto con desdén. Ronde el lugar como si fuera cualquier Otaku, pero mirando atentamente todo el contexto en el que me encontraba.
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